jueves, 31 de mayo de 2012

Práctica 7

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Después de muchos intentos por fin lo he conseguido subir. Adiós.

práctica 7


Y qué mejor manera de despedirme que con el poema que trabajamos el primer día de clase de las famosas TICs... ups! TIC!!

Hasta pronto :)

miércoles, 30 de mayo de 2012

Este poema pertenece a Miguel de Unamuno. Lo he escogido porque me gusta mucho el mensaje que intenta dar a través de los ojos. Hay muchas miradas, dice el poeta, pero él distingue unos en especial. Quien posee esos ojos, es dueña también de su vida y de su muerte. Los ojos son el espejo del alma y muchos sentimientos se transmiten con la mirada que a veces dice más que las palabras.



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Hay ojos que miran, hay ojos que sueñan, 
hay ojos que llaman, hay ojos que esperan, 
hay ojos que ríen -risa placentera, 
hay ojos que lloran -con llanto de pena, 
unos hacia adentro -otros hacia fuera. 

Son como las flores -que cría la tierra. 
Mas tus ojos verdes, -mi eterna Teresa, 
los que están haciendo -tu mano de hierba, 
me miran, me sueñan, -me llaman, me esperan, 
me ríen rientes -risa placentera, 
me lloran llorosos -con llanto de pena, 
desde tierra adentro, -desde tierra afuera. 

En tus ojos nazco, -tus ojos me crean, 
vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera, 
en tus ojos muero, -mi casa y vereda, 
tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.

lunes, 28 de mayo de 2012

El silencio del Mar

Natural de la meseta central como soy, me siento fascinada por algo que en esta tierra tenéis tan a mano...Que no es otra cosa que el mar. Así que, debido a mi fijación particular he querido dedicarle este poema de Mario Benedetti grabado en uno de mis sitios favoritos.





El silencio del mar

brama un juicio infinito

más concentrado que el de un cántaro

más implacable que dos gotas

ya acerque el horizonte o nos entregue

la muerte azul de las medusas

nuestras sospechas no lo dejan

el mar escucha como un sordo

es insensible como un dios

y sobrevive a los sobrevivientes

nunca sabré qué espero de él

ni que conjuro deja en mis tobillos

pero cuando estos ojos se hartan de baldosas

y esperan entre el llano y las colinas

o en calles que se cierran en más calles

entonces sí me siento naúfrago y solo el mar puede

salvarme.

Mario Benedetti